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España:: Tecnología > Experto > La investigación y su compromiso con la sociedad
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Algunas iniciativas, como las de PloS One, están llamadas a convertirse en un referente de primer orden en la futura edición de las revistas científicas. Prospera un método de trabajo más abierto que a través de Internet, permite mejorar la calidad de la investigación universitaria y el logro de mayores cotas de competitividad y productividad de la propia actividad investigadora.
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El ejemplo de PloS One
PLoS ONE se autodefine como una publicación digital internacional de código abierto y con artículos revisados por expertos de la Public Library of Science (PLoS). PLoS ONE acoge informes sobre investigación primaria de cualquier campo científico. A su vez, PloS es una organización sin ánimo de lucro de científicos y físicos cuyo compromiso es hacer que la literatura científica y médica en el mundo sea un recurso público a disposición de todos de forma gratuita.
El paso de PlosS ONE a buen seguro tendrá continuidad con otros proyectos que avanzarán en la edición digital y en el aprovechamiento más intensivo de las ventajas de un entorno abierto y participativo como Internet. Aspectos tales como acceso libre, colaboración entre los científicos, sistemas flexibles de publicación, procesos interactivos... son cuestiones que se están tratando ya o, en su defecto, deberán abordar las revistas científicas más conocidas en un futuro muy próximo con mucho mayor ambición y alcance que en la actualidad.
Revistas en papel y edición en Internet
Cada vez se va tomando más conciencia de que la investigación científica no aprovecha todo el potencial de Internet como medio de interacción y de difusión. Las revistas científicas convencionales en papel, aparte de su carestía, limitan enormemente, además de su distribución, la capacidad de interacción y propician una lentitud en la gestión editora y administrativa, evitables con los nuevos medios tecnológicos.
Una gran parte de la revistas tradicionales han aceptado su digitalización para aprovechar las ventajas de acceso y difusión de Internet. Sin embargo, la gestión de los contenidos sigue limitada por formas tradicionales (evaluación – aceptación, normas, formatos, plazos, etc.). Esto margina las posibilidades de interactividad y rapidez que los contenidos digitalizados y abiertos hacen posible. Además, los nuevos sistemas pueden hacer replantear seriamente la eficiencia de los círculos restringidos que promueven, controlan y avalan los trabajos científicos.
Aunque, según algunos investigadores, el sistema goce de buena salud otros más jóvenes no dudan en manifestarse claramente en defensa de sistemas más abiertos, reclamando todas las ventajas que llevan implícitas las nuevas tecnologías de edición y difusión.
Reforzando estos planteamientos, Internet ha hecho posible trabajos colaborativos de una gran aceptación social (los blogs, wikipedia) fomentando fructíferas “discusiones” en la red de las que se ven privadas las investigaciones científicas, como sistemas más cerrados y practicantes de un elitismo no siempre justificado ni beneficioso para la misión social de la ciencia.
Las cuestiones que se plantean con el nuevo sistema
¿Por qué no dejar de forma abierta que un trabajo de investigación siga evaluándose y perfeccionándose en el tiempo? ¿Por qué no ampliar la cantidad de expertos que pueden participar en el debate de una línea de investigación específica, su metodología, sus resultados? ¿Por qué limitar a dos evaluadores y en un momento del tiempo la evaluación y la propia publicación de un trabajo? ¿Cuándo es el momento más idóneo para que concluya una investigación?
El sistema de publicación convencional de un trabajo de investigación impone un método que, a la luz de las nuevas tecnologías, puede ser discutible e incluso escasamente lógico desde el punto de vista de la eficiencia investigadora
En muchos grupos y especialidades se investiga hasta obtener unos resultados que puedan ser evaluables y aceptables dentro del “sanedrín” que domina la publicación en cuestión, cuyo prestigio descansa en la calidad científica de su comité editorial o científico. En la práctica, los criterios seguidos en la evaluación de artículos son muy heterogéneos. Las propias contradicciones que emanan de algunas evaluaciones ponen de relieve la no siempre concordancia y la toma de la decisión correcta.
El alcance social de la actividad investigadora
Esto por no aludir al grado de asimilación de los postulados sostenidos por grupos específicos. A veces estos criterios quedan muy sujetos a las líneas defendidas por un grupo hegemónico y lejos de los intereses sociales y de la calidad de la propia investigación. No es una cuestión baladí la productividad investigadora actual. El rigor científico alcanzado no siempre llega a traducirse en líneas de investigación que sean de interés para la industria, su plasmación en patentes, o a los avances que por ejemplo en ciencias sociales desearían los potenciales destinatarios. En este contexto, cuanto más cerrado es el sistema de publicación, más limitado puede ser el propio alcance social de la misma.
Aunque el sistema ha ido avanzando notablemente, indicadores como la capacidad de generar citas no siempre puede paliar los problemas a los que aludimos. Si en sus orígenes las citas podrían responder a la relevancia de una investigación en particular, conforme pasa el tiempo, ciertas comunidades científicas se asemejan más y más a los círculos de webmasters proyectando una extensión del intercambio de enlaces para lograr el mejor posicionamiento en buscadores. Al final la cita (el hipervínculo) no recoge el grado de relevancia sino de complicidad.
Investigar para publicar versus investigar para obtener resultados relevantes
“Investigar para publicar” algo que está en boca de cualquier investigador, debería transformarse en “investigar para obtener resultados relevantes”,sin que el principio o final de la investigación venga dado por el apremio o la finalidad en sí misma de una publicación.
Además, la investigación sería muy interesante que asumiera un principio básico de la economía del conocimiento de gran efectividad en los últimos tiempos. Se trata sencillamente de que “el conocimiento que se comparte crece”.
Las publicaciones digitales en un medio abierto como Internet –con una cobertura legal que el autor debería elegir entre un abanico de posibilidades-permiten ir publicando el desarrollo y los avances de una investigación, mientras se va recibiendo el feedback de una amplia comunidad de expertos, interesados o de potenciales beneficiarios que pueden contribuir a mejorarla, completarla o fomentar otros posibles desarrollos.
Con esto se evitaría que el principio y el final fueran motivados por la edición del trabajo. Sería el desarrollo de la investigación, los avances que propicien investigaciones similares y complementarías, el feedback, la contrastación en tiempo real del desarrollo de los resultados de la investigación, los matices sobre las conclusiones, alcance, relevancia, etc. etc. los que determinaran la ultima versión publicada en un medio como Internet.
De esta forma la edición de un trabajo de investigación se convertiría en lo que debe ser: un medio y no un fin. Internet propicia una edición digital, reformulable por el autor tantas veces como sea necesario, sin ningún coste adicional.
Una imagen sencilla vale más que mil palabras. El comienzo de este video del profesor Michael Wesch de la Kansas State University es muy clarificador y gráfico sobre las limitaciones de la edición convencional y, comparativamente, del potencial de la edición digital abierta. La capacidad de realizar suscripciones RSS o de sistematizar la información que nos interesa en páginas personalizables como las de netvibes proporciona a Internet unas ventajas realmente impresionantes.
Ventajas de la edición digital abierta en Internet
A modo de resumen cabría señalar que la edición digital y abierta en Internet tiene ventajas sustanciales que podríamos resumir en:
La calidad y productividad social de la investigación científica
En todo esto subyace un importante tema , ya mencionado que retomo para finalizar. Hoy nadie puede estar satisfecho –pese a la bondad de muchos indicadores sobre la calidad de la investigación científica- sobre la productividad social de la misma.
Por defecto, cualquier importante logro de la actividad investigadora deberíamos, además, empequeñecerlo, en relación con la necesidad de lograr unas metas muchísimo más ambiciosas. Generalmente se viene haciendo todo lo contrario en aras a obtener los mayores recursos de inversión privada y pública destinados a la investigación.
Sin embargo, sería mucho más fácil plantear políticamente objetivos de inversión del x,xx % del PIB, si paralelamente fuéramos mucho más autoexigentes con la productividad social de la investigación, mejoráramos los controles e indicadores de la mencionada productividad y propiciáramos una mayor sensibilidad hacia las necesidades de la sociedad en general.
El rigor, la petulancia y la irrelevancia pueden ir de la mano más frecuentemente de lo que somos capaces de reconocer.
En economía, campo de mi especialidad, es impresionante observar la coartada que proporciona idolatría hacia el máximo rigor y sofisticación instrumental asociada con la muy frecuente irrelevancia de los temas tratados o de las conclusiones que podemos aportar a los problemas sociales. Y esto, en un ejercicio de honradez, deberíamos ser capaces de admitirlo analizando críticamente un buen número de revistas científicas muy “prestigiadas” o de artículos que son citados por un gran número de acólitos. Todo esto sin entrar en elcoste/beneficio de la investigación, algo que los propios economistas parece que hemos olvidado fácilmente.
La investigación debe revalidar su compromiso con la sociedad. Las universidades saldrán favorecidas y la propia sociedad beneficiada en una era que denominamos “del conocimiento” y en la que la entidad de los retos y de potenciales logros en los muy diversos campos científicos son realmente apasionantes. Pero, habrá que estar a la altura de las circunstancias ¿no creen?
Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional
Universidad de Alicante
Publicado: febrero 2007
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